12 / 12 La dormición de María

Publicado el 15/08/2020
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El Nuevo Testamento no da ninguna información sobre las circunstancias de la muerte de María. La tradición de la Iglesia, y la iconografía antigua aportan que los apóstoles llegaron de diferentes lugares para acompañar a la madre de Jesús en su muerte. En el mosaico están representados Pedro y Juan. En el centro esta Cristo con María, como una niña, en sus brazos.
Cuando el Padre Rupnik propuso poner un mosaico representando la dormición de María en el Camino de Alegría de Ginebra, me quedé desconcertada. Solamente después de diálogos con diferentes personas, de tiempos de lectura, y de contemplación del mosaico, fui capaz de expresarme sobre esta estación tan particular.

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La dormición de María
El término de “dormición” se usa para indicar la muerte: María murió, como cualquier otro ser humano. Usando la palabra “dormición”, la muerte es representada de manera más natural (como el dormir). Tener en el Camino de Alegría un mosaico representando la muerte de María, ayuda a recordar que no hay resurrección sin pasar por la muerte.
No se trata únicamente de la muerte corporal, sino de morir a nuestros proyectos para entrar en el proyecto de Dios. María “murió” a lo que tendría planeado y se abrió totalmente al proyecto de Dios.
Cuando contemplo la paz en el rostro de María, siento que no hay que tener miedo a la muerte corporal o a “morir a uno mismo”; toda muerte también es una fiesta que abre a una nueva vida. Como cuando por la noche cerramos los ojos para dormir, sabemos que por la mañana habrá un nuevo amanecer.
En nuestras iglesias tenemos muchas imágenes de María con el niño Jesús en brazos. Es la tierra que acoge el cielo: la Encarnación.
En la iconografía de la dormición de María, se ve Jesús con María (como una niña) en sus brazos. Es el cielo que acoge a la tierra: la Resurrección.
Cuando, como María, acogemos a Dios en nuestras vidas, Dios nos resucita, y nos acoge en su vida. Dios se encarna en la humanidad, y la humanidad “se encarna” en la vida de Dios, la vida resucitada.
Esperemos que la meditación de las estaciones del Camino de Alegría nos ayude a entrar en esta comunión profunda, de apertura mutua, de ser con Él, una sola voluntad… O dicho de otra manera: a vivir encarnados y resucitados.

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Introducción

En Cuaresma, muchos cristianos rezan el Via Crucis. Pero no todo termina en la cruz…
Les invitamos a seguir meditando: a ponerse en camino para un Via Lucis. Se trata de meditar sobre los encuentros con Jesús Resucitado.
La meditación que les ofrecemos se hace desde una perspectiva muy particular, poco habitual pero de gran valor pastoral. Un sacerdote español, el doctor Alfredo Rubio, propuso que nos pusiéramos “en la piel de Jesús Resucitado”. El bautismo nos hace morir y resucitar con Cristo, por lo tanto, vivir resucitados debería de ser algo habitual en todo cristiano. Poniéndonos en el lugar del Resucitado, tendremos indicios de un estilo de ser cristiano, muy novedoso.
Meditaremos con fotografías de mosaicos que el padre Marko Rupnik realizó para la Iglesia en Ginebra. Están puestos en el exterior de distintas iglesias y edificios, siguiendo la indicación del Papa de ser “Iglesia en salida”. Se espera que la belleza de los mosaicos de este Camino de Alegría (Chemin de Joie) interpele a los transeúntes (peatones) y a las personas que los contemplen virtualmente.